¿ DE QUÉ DESEAS DESPEDIRTE ESTE AÑO?

El 2018 se acaba y aunque no quiera tiendo a hacer balance. Y está bien.
Cuando camino, cuando vuelvo de un viaje, cuando acaba un ciclo o relación, cuando me preguntan o cuando retomo la rutina también lo hago: me planteo cómo ha ido y me contesto.
Siempre me resulta de provecho hacer esa reflexión, celebrar los logros, los aciertos, los permisos que me he dado, la compasión que he podido tener hacia mí y hacia otros, el respeto al camino físico o metafórico y la paciencia. Siempre celebro la paciencia.
Otro aspecto que trato de dilucidar es cómo me siento corporalmente, cómo están mis emociones, qué pensamientos me ocupan y su pertinencia y qué acciones emprendo y cuáles, no.
Y después de este balance, que suele producirse cuando me regalo algunos minutos de silencio y respiración, a veces tomo una determinación profunda y consciente de soltar algo que no me hace bien, de despedirme.

Estos días me despido del año con profunda gratitud. No ha sido un año fácil y sin embargo he aprendido a sostener lo que viene, lo que generosamente ha traído. Despidiendo el 2018 determino soltar algo más.
Suelto la expectativa de que las cosas tienen que salirme como yo imagino y planeo y también suelto la ilusión de que existe una garantía, una ley causa – efecto entre mi esfuerzo, mi empecinamiento y mis resultados. Eso es un mito. Me lo he creído y ahora me libero de él para el 2019.

Las expectativas son el camino directo a la frustración y yo quiero sentirme bien, naturalmente bien. Mi felicidad no depende de mis logros, sino de mi autocuidado. De cuidarme a mí misma: higiene mental, corporal y de acción.
No todo depende de mí. Así que hacer siempre lo máximo que pueda incluye descansar y relajarme cuando lo necesito. Y muchas veces lo necesito.
Así que me despido del control y de la expectativa infantil junto con el 2018 y doy la bienvenida al 2019 llena de calma, confianza, y bienestar.

¿ Y tú, de qué deseas despedirte este 2018?

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